Edición actual REEM - Editorial
Educación y Kinesiología

 

Por: Máximo Escobar C.

 

 

“Según sea el conocimiento de la teoría de la educación, será su entendimiento”, advierte Rodríguez (2006) anticipando que en la búsqueda de los argumentos para sostener la tesis, se podría perder el rumbo. Así, el conocimiento de la educación variará de acuerdo a como se devele su objeto de estudio.

De esta manera, si la educación en el tiempo ha sido tratada de diferentes formas y estas han producido distintos tipos de conocimiento, los cuales le han asignado propiedades con sus respectivos rasgos interpretativos de la realidad. Es necesario de partida precisar algunos juicios básicos:

• Se entenderá la educación como la transmisión entre las generaciones de todos los depósitos externos de información, para garantizar la supervivencia de la especie.

• Todo el acervo educativo que detenta la humanidad no se obtiene sin la acción de un enseñante y de un aprendiz.

• Lo irreductible del fenómeno educativo será desentrañar los mecanismos y leyes por los que se rige para acceder a niveles de explicación integradores de la compleja realidad.

En lo específico una de las primeras aproximaciones concretas que en Kinesiología se han hecho seriamente en torno a la Educación, lo constituye la búsqueda de la identidad de la formación de estos profesionales en Chile (Pecarevic, 2012). La cual a diferencia de los países anglosajones y norteamericanos nace al albergue de una escuela de Educación en este caso Física. Tal impronta a través de los años significará que estos profesionales inevitablemente piensen, sientan, actúen y se expliquen el objeto de su estudio de una manera propia, compatible con un fenómeno que epistemológicamente da cuenta de una realidad construída por sus propias problemáticas, independiente de flujos e influjos que obedezcan a conductas que desconozcan sus orígenes.

“Así desde mi perspectiva, cada vez nos aproximamos a la autonomía profesional, entendida como la independencia, la libertad para ejercer el criterio, basados en los conocimientos, habilidades y competencias para desarrollar acciones profesionales, lo cual implica que podemos asumir nuestra propia responsabilidad en las decisiones, las que no pueden ser comprometidas y controladas por otros profesionales o empleadores. Actuar como kinesiólogos independientes conlleva aspectos formativos y de interrelaciones, capacidades para tomar referencias de otros profesionales, pero también de emitir información relevante hacia ellos, para el paciente, la familia, comunidades y poblaciones” (Pecarevic, M., 2012, pág. 219).

Asumiendo que la educación procede de diversas formas de conocimiento que no debe restringirse a una sola de las vertientes, como nos indica Touriñan (1993) Se puede especular sin temor a exagerar que en tanto disciplina, esta obedece a la consideración de un área de estudio organizada sistemáticamente, cuyo ámbito del saber y del hacer tiene un objeto de conocimiento, metodologías y finalidades específicas a las cuales dar cuenta. Al respecto la aproximación argumentativa, dice relación con particularizar el fenómeno a través de hitos del pensamiento, dado que en ello descansa su universalidad “la transmisión del saber entre un maestro y un aprendiz”, lo cual en rigor focalizando nuestra actividad kinesiológica, nunca ha estado al margen de esta máxima educativa.

“El kinesiólogo empezó a formarse en el Instituto de Educación Física de la Universidad de Chile y como tal debe ser un individuo de cultura amplia desempeñando una profesión y no un oficio. Mientras mejor preparación tenga, más eficiente será y por lo tanto más económico para el país. Estando en conección directa de un centro educacional al efectuar un tratamiento será esencialmente un educador. La médula de su trabajo práctico consistirá siempre en estar enseñando. Siempre enseñará un ejercicio, una técnica, inculcando un hábito, estimulando, convenciéndolo, alentándolo. Por consiguiente, el kinesiólogo sin buena preparación y vocación pedagógica, tanto en lo moral como en lo intelectual, como en lo físico, no estará a la altura de su misión” (Retamal, E., 2013, pág. 112).

En el contenido histórico de la educación se ha transitado por esquemas de interpretación que son reflejo de los diferentes momentos filosóficos o de determinadas cosmovisiones que han corrido paralelas a la construcción del conocimiento humano, así la segmentación actual de los diferentes niveles explicativos y normativos que detentan los saberes de la educación permiten hablar básicamente de proposiciones individuales que han superado tales influencias.

No obstante, la sentencia declama: hasta el siglo XIX la historia del pensamiento pedagógico ha sido la historia de la filosofía. Tales reflexiones sobre el conocimiento y el sentido de la existencia generaron determinadas concepciones sobre el hombre las que se materializaron en reglas y métodos para obtener un fin adecuado sobre el ser humano y el mundo exterior. A modo descriptivo el pensamiento sobre la educación consideró:

La diferente naturaleza humana y la influencia educativa; la posibilidad de educar a un ser con características definidas y la necesidad de educarlo en libertad; la prioridad de… en qué educarlo; optar por educarlo en valores y en ideales; atender a las teorías sobre cómo educar y no dejar de entender nunca de que educar es interactuar...(De La Torre, 2006, p.17).

Sin embargo, las primeras reflexiones sobre Educación en Kinesiología (EK) fueron de carácter esencialista y sobre lo que debería ser la acción educativa, principalmente la naturaleza del conocimiento y su repercusión en los métodos. Es la época donde se enseña la aplicación de terapias y ejercicios regulados por aspectos epidemiológicos agudos de la sociedad y por una mirada que tiene básicamente un carácter asistencialista que pretende tener reconocimiento social.

Sobreviene un período que busca mayor presencia y la EK se verá impactada por las matrices curriculares que le ofrecen un espacio biomédico cuyo propósito final es seducirlo como un profesional que sirve a la salud. Tal orientación propondrá que las sensaciones y los métodos racionales pueden derivar en un saber trascendente que lo separa de métodos verbalistas y escolásticos, invitando a establecer principios metodológicos que tienen plena vigencia en la actual pedagogía. Serán los tiempos en que la creencia en la existencia de la verdad científica y la realidad objetiva inducirá metodologías con fuerte gravitación en la enseñanza de contenidos conformando las corrientes positivistas de la enseñanza de las evidencias.

No obstante, se defiende el protagonismo de la mente por su capacidad de ir más allá del empirismo. Converge la idea en el tiempo, de que el conocimiento es fiel al momento vivido y que por tanto la educación tributará a ello consecuentemente tanto en su metodología como en sus fines, siendo entonces, modelada por las corrientes culturales dominantes. Arriba el dilema interpretativo del debate entre objetividad/subjetividad del conocimiento del hombre que emergió durante el siglo XIX y que se mantuvo entre neopositivistas y críticos durante todo el siglo XX.

“El hecho”, autónomo, simplemente independiente del observador… que si él no estuviera, estaría de todas maneras ahí… faculta a los inductivistas para valerse de Newton… Y acerca de las causas de la gravitación dice Newton: “no hago hipótesis”. En este sentido, las implicancias para el mandamiento básico “no especule, aténgase a los hechos” serán los estandartes por lo cual reivindicará que un enunciado es falso o verdadero en la medida que pueda contrastarse con la realidad por medio de reglas conocidas. Tales argumentos en la educación de los kinesiólogos se expresarán a través de enunciados lógicos cuyos axiomas serán los métodos racionales para construir conocimiento pedagógico y de esa manera convivir con la verdad de su objeto de estudio. Son los tiempos en que nadie discute las razones de las aplicaciones técnicas: “para reforzar musculatura esquelética, es necesario usar los ejercicios de resistencia progresiva propuestos por De Lorme” (Todd, 2012). “No es posible afirmar que fortalecer musculatura hipertónica sea una contradicción para Bobath” (Paci, 2003).

Luego aparecerá un nuevo juicio respecto del concepto de verdad, sobre la base de que el conocimiento siempre es hipotético y de que los paradigmas científicos no son definitivos, se produce un espacio para la incertidumbre lo cual concede un lugar más participativo al investigador y a su capacidad de imaginar la construcción de ideas previas “especule, invente lo que quiera, pero pruébelo” señala Popper. Tales hipótesis pueden ser acotadas o generales, cuantitativas o cualitativas. Lo único relevante es que de ellas, se puedan deducir consecuencias para observar si se dan o no respecto de los enunciados que ha formulado el investigador, concebirá Kuhn, implicando un nuevo conjunto de hipótesis. Al existir hipótesis que se sostienen sea en campos acotados o respecto de otros de mayor envergadura se podrán atesorar leyes, que en la medida de su estabilidad constituirán principios, los cuales al relacionarlos entre sí producirán modelos que sistematizados concebirán teorías, teorías que en pugna serán responsables de reordenamientos radicales (Pérez, 2008). En este escenario debutan las concepciones pedagógicas en Kinesiología que promueven la transdiciplinariedad y el valor del paradigma biosicosociocultural, estimulando el desarrollo de intervenciones de orden comunitario haciéndose evidente la necesidad de enfrentar con propiedad un nuevo contexto: la persona y su entorno. La relativización de estos postulados revalorizará la crítica reflexiva emancipando al estudiante, tomando conciencia de los valores sociales para analizar los componentes contextuales de la enseñanza criticando la transmisión de contenidos como único fin de la educación (Freire, 2007).

No obstante, la EK seguirá dependiente de otros, parafraseando a Herbart, la autonomía de la ciencia pedagógica solo se establecerá mediante un cuerpo específico de teoría práctica mediante la normatividad inherente a reglas de acción. Si el conocimiento parte desde la experiencia instructiva y es la metodología que lleva a la interiorización de dicho saber, el objeto propio de estudio será la Pedagogía (Ferrer, 1999). La propuesta es que aunque los fenómenos educativos se puedan descomponer en fenómenos más simples, tienen características propias que son diferentes a la simple suma de los fenómenos en que se puedan descomponer (Bertoglia, 2005). La educación deja de ser un marco referencial a resolver en términos de disciplinas subalternas sino que pasa a ser un ámbito de la realidad con significación propia en sus términos (Setton, 2005). Así se construye en función de su propio objeto de estudio, utilizando formas de conocimiento científico-tecnológico, elaborando teorías y tecnologías específicas para los propios fines. Adquiere por tanto, una significación intrínseca con sus propias reglas de validez, como Pedagogía (Ehn, 2012). Es en este marco de acción epistemológica, que la EK también reclama para sí, un contexto propio que le permita responder a los desafíos particulares de su pertinencia, considerando que el desarrollo teórico de su quehacer está maduro para proponer soluciones (Escobar, 2014). Hablamos de una época donde se construyen modelos y sus respectivas operacionalizaciones, las cuales son los primeros atisbos que permiten pensar con autonomía. Llegando a comprender que la EK además de promover el primer contacto tiene la obligación de ser responsable socialmente.

De esta manera siendo teoría sustantiva, justifica la acción que rige la práctica estableciendo las vinculaciones que existen entre las condiciones y los efectos asociados a una intervención, los cuales sirven como elemento de contraste para comprobar si la teoría da cuenta ajustada a los acontecimientos ocurridos. En este devenir la EK es generadora de principios que permearán a sus propios dominios, la Función, la Disfunción, el Movimiento Humano, el Diagnóstico y el Pronóstico, la Acción Profesional, y por qué no, la “Problemática Social de las consecuencias del Sedentarismo y el Inmovilismo”. Estableciéndose; como disciplina científica autónoma; como ciencia del movimiento humano; que sabe como tributar a la intervención pedagógica general y que desarrollará teorías y tecnologías para “su propia parcela”.

Comentario final

Consensuar que el fenómeno educativo en Kinesiología, en el sentido más reduccionista de su efecto de enseñanza, habrá de modificar sistémicamente al aprendiz de Kinesiólogo, transformándolo en un ser humano que interpreta integralmente las consecuencias de la falta de movimiento en sus semejantes a partir de un modelo epistemológico. Empoderado ya de tales aprendizajes en su estructura mental auto-organizará los estímulos sensoriales para modelar una construcción de realidad que en conjunto a la masa crítica lúcida de su disciplina permitirá influir inter-intra generacionalmente para llevar a los individuos a cuestionarse su propia naturaleza y, su sentido de ser un sujeto de cambio relevante para su país.

Figura 1: Interacción del fenómeno educativo en kinesiología.

Esta notable y necesaria actividad humana se puede comprender desde el interés genuino de quiénes son sus protagonistas, por derecho y en toda propiedad tienen un espacio logrado donde se pueden hacer las preguntas respecto de su objeto de estudio, utilizando cuanta metodología este al servicio de las respuestas que satisfagan la pertinente validez de sus constructos. En el tiempo las reglas y, los mismos o los nuevos fines determinarán los derroteros del fenómeno educativo de la disfunción humana (Maureira, 2006), porque las respuestas podrán continuar mutando pero el fenómeno perdurará en tanto seguirá siendo universal.

Artículos de la edición
Descargar PDF

Descargue la revista completa a continuación:

Descargar REEM: Vol 3 - N° 2